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Tipos de elecciones, eternas dudas periodísticas y dudas existenciales

Porque si alguien pensó que ya lo habíamos hecho, está muy equivocado. Lo que viene a continuación es una mezcla de eternos debates periodísticos y dudas existenciales. Un batiburrillo de ideas y dudas generadas por el acceso brutal a la información que nos brinda Internet y que, día a día, ejerzo.

Os pongo en situación. Estuve ayer preparando una noticia para elmundodewayne.es sobre las elecciones de Haití del domingo. Ya sólo con leer las crónicas que firman los enviados especiales uno se viene un poco abajo. La idea del MW siempre ha sido utilizar un tono positivo para contar cosas, pero sin dejar de lado la sinceridad, ello conlleva sacar la vena crítica (que no fácil), la denuncia, la llamada a la reflexión, etc siempre y cuando sea necesario. Ni más ni menos.

Me está costando muchísimo tratar el tema de Haití, no solo este artículo, si no otros que tengo en mente. Recomiendo, entre otros, este artículo del Clarín sobre el terreno. Al final como contaré en el artículo, extraigo varias conclusiones: hay muchos tipos de elecciones ridículas en el mundo.

  1. Las que directamente de elecciones solo tienen el nombre porque uno no elije si no que es obligado a hacerlo, incluso bajo amenaza de penas. Ejemplo 1.
  2. Las que las propuestas de los candidatos podrían estar explicadas en otro idioma y tendrían la misma validez. Ejemplo 2.
  3. Las que se saltan los principios matemáticos y cuentan como quieren, etc. O los principios democráticos y elijen quién puede votar y quién no. Ejemplo 3.
  4. Y luego, entre otras muchas modalidades, están las de Haití, me falta muchísimo conocimiento de la política internacional para poder contrastar otros casos, pero que básicamente vienen a ser unas elecciones en un lugar dónde la principal preocupación es sobrevivir.

Por supuesto que ninguno de los candidatos puede ofrecer la solución a la hambruna o al cólera como promesas electorales. Y por lo tanto al haitiano, como comprenderéis todos, le importan un pimiento las elecciones. Eso si dejamos de lado el factor desinformación.

En segundo lugar, sacó la impresión de que lo hemos vuelto a hacer. Y me refiero a todos, sin escurrir el bulto. Que le hemos vuelto a dar bola a un situación de emergencia durante “x” tiempo y luego nos hemos vuelto a borrar. Ya disculparéis que utilice este lenguaje, pero quiero decir que el coordinador humanitario de la ONU dice  que han recibido menos del 10% de la ayuda humanitaria que se necesitaría en Haití, pero hace días que esta emergencia dejó de abrir periódicos o dejamos de mover sus cuestiones por Facebook, por ejemplo.

Prosiguiendo con mi experiencia de estos días las dudas se multiplican. Busco fotografías para una segunda noticia  y una vez más me enfrento a uno de los muchos debates eternos generados en el mundo del periodismo. Encuentro fotografías duras, muy duras, que reflejan y comunican la gravedad de la situación. Yo siempre he apostado por poner límite a la “dureza” de las fotografías publicadas en los medios de comunicación, pero también comienzo a tener dudas. Resulta que con que imágenes “suaves” tengo la impresión de que en ésta, la sociedad de la imagen, quizás el mensaje llega un poco menos. Y este caso no se trata de llegar por vender (nunca se trató de eso), si no de llegar para que entre todos volvamos a ayudar o, al menos, a tomar conciencia de la situación.

Entiendo que hay casos y casos. Y luego están los rostros y el respeto, la dignidad de las personas y tantos y tantos factores. Si queremos hacer una comunicación limpia y comprometida no creo que haya que pasar rápido por encima de estas cuestiones. De hecho, deberíamos comenzar por aquí. Pero en la práctica mis dudas individuales no importan nada. De momento, la entrega de las elecciones está aquí:

Fuente de la fotografía: www.elcorreo.com

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